D. Jesús Higueras comparte con nosotros esta profunda meditación sobre el sentido del sufrimiento de Cristo y del de la humanidad. Eran muchos los testigos mesiánicos del Antiguo Testamento que anunciaban los sufrimientos del futuro Ungido de Dios. Particularmente conmovedor entre todos es el que solemos llamar el cuarto Poema del Siervo de Yavé, contenido en el Libro de Isaías. El profeta, al que justamente se le llama «el quinto evangelista», presenta en este Poema la imagen de los sufrimientos del Siervo con un realismo tan agudo como si lo viera con sus propios ojos: con los del cuerpo y del espíritu. La Pasión de Cristo resulta, a la luz de los versículos de Isaías, casi aún más expresiva y conmovedora que en las descripciones de los mismos evangelistas. He aquí cómo se presenta ante nosotros el verdadero Varón de dolores: « No hay en él parecer, no hay hermosura para que le miremos ... Despreciado y abandonado de los hombres, varón de dolores y familiarizado...
La Palabra de Dios, nos muestra el inmenso cuidado que Dios tiene para toda Su creación, y especialmente para cada uno de nosotros como individuos. Él se preocupa por nosotros, tiene un plan para nosotros, no nos desamparará y ¡quiere que pasemos toda la eternidad con Él! Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. (Mateo, 6, 25-34) Salmo 91 Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Todopoderoso, di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío». El te librará de la red del cazador y de la peste perniciosa; te cubrirá con sus plumas, y hallarás un refugio bajo sus alas. No temerás los terrores de la noche, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que acecha en las tinieblas, ni la plaga que devasta a pleno sol. Aunque caigan mil a tu izquierda y diez mil a tu derecha, no serás alcanzado: su brazo es escudo y coraza. Con sólo dirigir una mirada, verás el castigo de los malos, porque hiciste del Señor tu refugio y pusiste como defensa al Altísimo. No te alcanzará ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu carpa, porque hiciste del Señor tu refugio y pusiste como defensa al Altísimo Ellos te llevarán en sus manos para que no tropieces contra ninguna piedra; caminarás sobre leones y víboras, pisotearás cachorros de león y serpientes. «El se entregó a mí, por eso, yo lo glorificaré; lo protegeré, porque conoce mi Nombre; me invocará, y yo le responderé. Estará con él en el peligro, lo defenderé y lo glorificaré; le haré gozar de una larga vida y le haré ver mi salvación». --- Send in a voice message: https://anchor.fm/esperanza-y-misericordia/message
Dios nos rescató del sepulcro, no tenemos que temer a la muerte. En Colosenses 1:13 dice que él nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo. Su reino es uno de amor y compasión que él derrama sobre nosotros para que cuidemos y mostremos Su Corazón al mundo que nos rodea. Nuestros cuerpos se renuevan y reciben nuevas fuerzas al recordar las abundantes bondades de Dios. Cuando llegan los problemas y dificultades a nuestras vidas es importante recordar todo lo que Dios nos ha concedido, las muchas maneras en las que nos ha mostrado su amor y cuidado. Este recuerdo renueva nuestras fuerzas de tal forma que a veces parece que somos capaces de volar sobre las situaciones. ¡Así de fuerte es la paz y la fortaleza que Dios nos concede! La hemos sentido en el pasado y la seguiremos sintiendo porque Dios es el mismo ayer y hoy y por los siglos (Hebreos 13:8). Él ha sido fiel y seguirá siéndolo. Dios nos mostrará cómo hacerlo así como mostró sus caminos a Moisés y reveló sus obras al pueblo de Israel (Salmo 103). ¡Que no pase un solo día en el cual no nos detengamos a alabar y agradecer a nuestro Dios por todas sus bondades! Salmo 103 Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura; él colma tu vida de bienes, y tu juventud se renueva como el águila. El Señor hace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos; él mostró sus caminos a Moisés y sus proezas al pueblo de Israel. El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; no acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por os que lo temen; cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. Como un padre cariñoso con sus hijos, así es cariñoso el Señor con sus fieles; él conoce de qué estamos hechos, sabe muy bien que no somos más que polvo. Los días del hombre son como la hierba: él florece como las flores del campo; las roza el viento, y ya no existen más, ni el sitio donde estaban las verá otra vez. Pero el amor del Señor permanece para siempre, y su justicia llega hasta los hijos y los nietos de los que lo temen y observan su alianza, de los que recuerdan sus preceptos y los cumplen. El Señor puso su trono en el cielo, su realeza gobierna el universo. ¡Bendigan al Señor, todos sus ángeles, los fuertes guerreros que cumplen sus órdenes apenas oyen la voz de su palabra! ¡Bendigan al Señor, todos sus ejércitos, sus servidores, los que cumplen su voluntad! ¡Bendíganlo todas sus obras, en todos los lugares donde ejerce su dominio! ¡Bendice al Señor, alma mía! --- Send in a voice message: https://anchor.fm/esperanza-y-misericordia/message
Dios nos busca, aunque no le busquemos. Dios nos ama, aunque nos hayamos olvidado de Él. Puede ser que algunos pasen por caminos lejos de Dios, como le sucedió al hijo pródigo; o que caigan en una soledad que les haga sentirse abandonados por el mundo; o, nuevamente equivocarse y estar paralizados por un sentimiento de culpa. En esos momentos difíciles, todavía es posible encontrar la fuerza para rezar, a partir de la palabra ‘padre’, pero dicha con un sentido tierno, como lo diría un niño ‘Abba’, papá. Esta expresión evoca afecto, calor, algo que se proyecta en el contexto de la edad infantil: la imagen de un niño completamente envuelto en el abrazo de un padre que siente infinita ternura por él. Por ello, para rezar bien es necesario llegar a tener un corazón de niño. El Señor no se nos ocultará nunca si le buscamos, porque es Él mismo quien nos ha buscado primero; recordemos esto bien. Tal vez alguno piense de sí cosas negativas, tenga un su haber pecados o situaciones que no sabe cómo resolver, tanta amargura, por haber hecho algo... Él no se nos ocultará nunca y nos mostrará su perdón ante nuestro sincero arrepentimiento. En el silencio nos dirá que jamás nos ha perdido de vista, que se ha quedado siempre esperando junto a nosotros. No olvidemos nunca decirle siempre a Dios ¡Padre mío, perdónanos! --- Send in a voice message: https://anchor.fm/esperanza-y-misericordia/message
La riqueza del perdón alcanza cimas insuperables en esta parábola que tanto impresiona a todos. El Reino de Dios es para todos los hombres, para todos los pueblos, para todas las culturas. La Misericordia de Dios es infinita y supera todas las barreras, todos los pecados. Dios quiere perdonarnos y por eso nosotros únicamente debemos volver a la Casa del Padre para pedirle perdón. Nos está esperando a todos y cada uno de nosotros con los brazos abiertos. Por ello, si las circunstancias nos impiden poder confesarnos pero estamos decididos a hacerlo cuando podamos, y arrepentidos miramos a Dios, le pedimos perdón de forma sincera y aceptamos a Cristo en nuestro corazón, Él nos devolverá a la condición de hijos; más que perdonados, muy amados. --- Send in a voice message: https://anchor.fm/esperanza-y-misericordia/message
La generosidad de la Virgen María nos trajo al Salvador. Por ello, es la Madre de la Esperanza, la imagen más expresiva de la esperanza cristiana. Toda su vida es un conjunto de actitudes de esperanza, comenzando por el "Sí" en el momento de la anunciación. María no sabía cómo podría llegar a ser madre, pero confió totalmente.» (Papa Francisco, 21 de noviembre de 2013). El día de la Anunciación Dios creció en el seno de María, y también puede crecer hoy en nuestros corazones, si por la fe creemos, y si en la espera sabemos dar sentido a toda nuestra vida mirando con valor al futuro. Nunca es demasiado tarde para decirle Sí a Dios. --- Send in a voice message: https://anchor.fm/esperanza-y-misericordia/message
Cuando el alma llega a confiar en Dios, ésta no se engríe si hay triunfos, no se abate si hay derrota; pues teniendo todo como venido de Dios se lanza con espíritu fuerte a realizar Su Santísima Voluntad. Y Jesús les dijo:-Cuando oréis, decid Padre Nuestro; expresión de confianza total en un Padre que nos quiere infinitamente. La oración es fruto de la fe y nos sitúa en la ruta de laesperanza. En la oración recuperamos nuestra verdad de hijos yhermanos. Es el punto de partida y el recurso imprescindible paramodelar nuestra existencia conforme al evangelio. --- Send in a voice message: https://anchor.fm/esperanza-y-misericordia/message
Ante la muerte, todo lo que se considera importante deja de serlo. Ilusiones, vanidades, honores, títulos, dinero... Todo pierde valor ante la vida que se va. Y al morir, cada hombre queda ante Dios. Ante la justicia verdadera y total. San Dimas, el buen ladrón crucificado junto a Jesús, sabía que su vida se iba de un modo inexorable. -Jesús, acuérdate de mí, cuando llegues a tu Reino, le dijo a Jesús, implorando su misericordia. Y la respuesta no se hizo esperar, Jesús le contestó con la misma expresión que solía utilizar para las declaraciones solemnes: -En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el Paraíso. San Dimas sólo le pidió un recuerdo y Jesús le entregó el Cielo. --- Send in a voice message: https://anchor.fm/esperanza-y-misericordia/message
La paz y la alegría constituyen aquí en la tierra la verdadera felicidad, y es proporcionada al alma que se abandona completamente a Dios. El alma, al estar conforme a la voluntad de Dios, encuentra reposo; y aunque este pasando por numerosas pruebas, el alma es semejante a un río caudaloso, en que no se turba por muy dura que sea la prueba pues esta consciente de que todo es venido de las manos de Dios. El hecho de saber el alma, que está cumpliendo la voluntad de Dios, la llena de mucha paz y alegría; que únicamente el alma misma puede comprender. (Corazones.org) --- Send in a voice message: https://anchor.fm/esperanza-y-misericordia/message
Cuando lo vi, caí a sus pies como muerto. Él puso su mano derecha sobre mí diciendo: «No temas, soy yo, el Primero y el Último el que vive; estuve muerto, pero ahora estoy vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la Muerte y del Hades. (Apocalipsis 1,17-18) Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, «Aquel que es, que era y que va a venir», el Todopoderoso. (Apocalipsis 1,8) --- Send in a voice message: https://anchor.fm/esperanza-y-misericordia/message