En esta ocasión nos acompaña desde Brasil. La escritora Julieta Ax nos comparte un poema de su libro "Esculpiendo versos en tus pupilas" titulado (L)ocura. ... (L)ocura de Julieta Ax . Locura es el botón que impulsa mi arte . son las ansias por escribir (que nacen a las tres de la mañana) . es la música en el último volumen que escucho por las tardes de soledad . es el océano en mis pupilas y mi cuerpo nadando en el mar . locura son las palabras cuando quieren salir más rápido que mi pensamiento . es la lluvia que cae por la noche inspirándome a dejar caer poesía por doquier . es mi corazón deteniéndose al leer versos escritos en la arena . es cuando me pierdo dentro de libros y ya no quiero más regresar . locura es el cielo lleno de estrellas que vi pintado en el sur de Chile . y los bosques con miles de araucarias coloreando de un verde perfecto el sur de Brasil . locura es querer morir y segundos después desear vivir eternamente . ¡sí! estoy impregnada de esto estoy empapada de locura . soy una loca con auroras boreales en lugar de pupilas y con lápices de colores en lugar de dedos . mi corazón de papel se derrite con las olas mientras dejo crecer alas en lo que un día fueron brazos . si me llamas loca acepto me ato a esto . si te asustas y te vas (te perdono) te espero . no quiero que mis días tengan la monotonía de la normalidad . quiero sentir el viento en mi piel . quiero transportarme a la velocidad de la luz . llámame loca (por favor) . llámame loca . llámame loca y acércate un poco más . (para contagiarte para que pruebes el sabor de lo insano) . no tengas miedo no te vayas . el sinónimo de la locura siempre será felicidad ... ¡Si te gustó el poema pueden seguir a Julieta en sus redes sociales para que se lo hagan saber! ¡Hasta el próximo poema!
En esta ocasión nos acompaña Toriiak Roloez desde España con un poema que pertenece a su colección de poemas que recién ha publicado con el nombre "Poemas encarnados". . Poema 48 de Toriiak Roloez ... Quiero cobijarme en tus labios, quiero resguardarme en la poesía que anuncian. Quiero bailar danzas prohibidas, en ellas volverme loca, no estar cuerda más, ser una lunática, demente, para nada normal. Quiero ser tu secreto indecente. Quiero ser los matices de tu voz. Quiero quebrarme en tu aliento. Quiero volatilizarme en la inspiración de tus palabras, del amor que nada en tus mares, del ADN que compone tus pensares. . Lo quiero todo, no poco, no nada. . Quiero la aterciopelada música de tus gemidos al decir mi nombre. Quiero tus silencios cargados. Quiero la electricidad de nuestras uniones. Quiero marabuntas de emociones, todas intensas, bruscas e ilógicas. Enigmáticas, premeditadas y ansiadas. Quiero la repetición del momento obseso, del tormento ameno. Quiero la lluvia de tu risa. . Lo quiero todo, no poco, no nada. Nos quiero a nosotros, no a ti, no a mí. . A los dos. Juntos. Siempre. . ¡Si les gustó el poema pueden seguirla en sus redes sociales para que se lo hagan saber! ¡Hasta el próximo poema!
Hablamos tanto de la lluvia que un trueno acabó atravesándome la garganta y tuve que escapar. Tu vida o tu corazón, me dijo alguien, quiero pasar mi vida en el suyo, le dije yo, pero eso no era posible, era tan imposible como un amor platónico cumplido, como tú y yo cumplidas, como tú, como pedirte que te quedaras después o vinieras antes, como mantenerte encendida al otro lado de la calle viéndote por la noche sin poder tocarte y no consumirme en el esfuerzo de querer tu imposibilidad al lado de mi almohada, como negarte a ti y no negarme a mí en el intento, como olvidar tu pelo, como fingir que no estás detrás de cada palabra que me perturba, como pretender saber no echarte de menos y conseguirlo, como asentir creyendo que es cierto eso de que es el frío el que hace las ausencias más largas cuando ahora la única que existe es la tuya en medio de este incendio de cenizas. Te acabas de ir y tus ruidos ya se escuchan por las noches. Era tan imposible -tan imposible como pedirte que te quedaras conmigo-. La tormenta me sorprendió contigo atrapada en la mirada, lanzando botellas al mar llenas de besos que nunca llegaban, que se extraviaban, que se equivocaban de puerto, que se rompían intentando llegar a mi boca y confundían mis barcos y me llenaban de cristales los labios que, pegados a la ventana, congelados, solo esperaban verte aparecer. Y entonces un día me dejé vencer, olvidé dónde buscarte, comencé a despegar tus nudillos de mis pulmones, me eché la sal de tu sudor perdido en los ojos, prohibí tu olor en mis domingos y escribí todos los antónimos de tu nombre en mis ventrículos, si no te olvido a ti no les olvidaré a ellos, y al final lo único que quedó fue un miedo tan inmenso como inconfesable y un deseo, solo quería marcharme de ahí y dejar de esperarnos, irme lejos, pensando que lejos es donde no estás, sin darme cuenta de que donde realmente estás es en mí, y que no te irás hasta que yo lo decida. Pero empezaba a tener frío y tú no venías a curármelo, así que tuve que pedirte sin decírtelo que me volvieras a dejar en tierra y siguieras con tu vuelo, pero antes quise hablarte del cielo que te rodea, de que cuando hablas realmente creo que los relojes carecen de sentido si no es para pararlos y escucharte un rato más -solo un ratito más, lo juro-, que tuve todos los continentes en mis bolsillos después de tu abrazo porque cuando tú respiras el mundo, a veces, se paraliza, y otras, en cambio, se tambalea, pero eso es algo que solo entendemos los que hemos visto a la poesía perder las comillas, que tu risa astilla las penas y que aunque nos encontráramos en medio de una guerra que por no querer luchar terminamos perdiendo, encontré la paz en tus maullidos, y fuiste algo así como volver a casa por primera vez después de perder mil batallas en la espalda. Quise decirte que mi papel siempre se redujo a contemplarte desde lejos y volverte tinta, que pudimos y aunque no fuimos siempre seremos -ojalá entiendas eso-, que nos hicimos el amor una noche que llovimos y por eso te llevaré conmigo siempre. Que ojalá la huida hubiera sido de tu cama a la mía, que ojalá la lucha se hubiera reducido a morderte las caderas y no a este cansancio lleno de ojeras mudas, que ojalá volviera a verte cada invierno de mi vida y vieras que contigo nunca tuve prisa porque conocerte es viajar y besar dulce y lento un día de invierno llenas de frío por fuera y de amor por dentro. Y que ojalá sonrías y no te culpes ni te castigues: tú cambias vidas, pero no destinos.
Poema dedicado a Danny Lemus e Isabel Trejo. Que lo disfruten mucho, las tqm. Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable. Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan. Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos, entregándose, dándose a cada rato, llorando porque no salvan al amor. Les preocupa el amor. Los amorosos viven al día, no pueden hacer más, no saben. Siempre se están yendo, siempre, hacia alguna parte. Esperan, no esperan nada, pero esperan. Saben que nunca han de encontrar. El amor es la prórroga perpetua, siempre el paso siguiente, el otro, el otro. Los amorosos son los insaciables, los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos. Los amorosos son la hidra del cuento. Tienen serpientes en lugar de brazos. Las venas del cuello se les hinchan también como serpientes para as...
Este poema es para mi amiga Aide Tenorio, un abrazo muy fuerte, muchos tqm. 20 poemas de amor y una canción desesperada Poema XV Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía. Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo. Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y esto...
Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada. Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»). Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que q...
Este poema es dedicado a Jéssica Facio amiga de universidad muy dedicada e inteligente. Espero que te guste mucho Jess. Te quiero mucho, abrazos. "Alfonsina Storni (Capriasca, Suiza, 1892 - Mar del Plata, Argentina, 1938) Poetisa argentina de origen suizo. Alfonsina Storni pasó a ocupar un lugar destacado en el panorama literario hispanoamericano por la fuerza con que aparece en sus versos la afirmación de una mirada femenina sobre el mundo." Fuente: biografíasyvidas.com ... Mi corazón es como un dios sin lengua, mudo se está a la espera del milagro, he amado mucho, todo amor fue magro, que todo amor lo conocí con mengua. He amado hasta llorar, hasta morirme. Amé hasta odiar, amé hasta la locura, pero yo espero algún amor-natura capaz de renovarme y redimirme. Amor que fructifique mi desierto y me haga brotar ramas sensitivas, soy una selva de raíces vivas, sólo el follaje suele estarse muerto. ¿En dónde está quien mi deseo alienta? ¿Me empobreció a sus ojos el rama...
Solo en sueños de Jaime Sabines, esta vez, volvemos a escuchar las letras de Sabines recordando que solo en sueños estarás conmigo. "Jaime Sabines Gutiérrez fue un querido y respetado poeta y político mexicano, nacido en Tuxtla Gutiérrez el 25 de marzo de 1926 y fallecido en Ciudad de México el 19 de marzo de 1999. Su padre, Julio Sabines, fue uno de los responsables de su amor por la poesía, y probablemente de su personalidad sencilla y accesible, una de las razones de su éxito en vida. A los 19 años comenzó a estudiar medicina, para darse cuenta poco tiempo después de que su lugar estaba en la Literatura. Resulta curioso que tanto su esposa como sus cuatro hijos tuvieran nombres que comenzaban con "j", inicial del nombre de su padre, así como del suyo propio y el de sus tres hermanos." Fuente: poemas-del-alma.com ... Sólo en sueños, sólo en el otro mundo del sueño te consigo, a ciertas horas, cuando cierro puertas detrás de mí. ¡Con qué desprecio he visto a lo...
Hola, bienvenidas y bienvenidos sean todos ustedes. En este podcast encontrarás poemas sueltos de muchos poetas conocidos y otros no tanto. Si te gusta la poesia sigueme para que estes al tanto de cuando suba una nueva interpretación. Si te gusta escribir poesia y quieres que recite uno de los tuyos mándame un mensaje a mis redes sociales.También si eres un compositor musical, adelante. Este espacio es para que podamos reconocer nuestros talentos y podamos disfrutar de la poesia.
#Poema de #JaimeSabines Este poema va dedicado para Zeltzin y por supuesto para Zucky. ... Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí. Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño. Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días también, hay horas, en ...